sábado, 4 de noviembre de 2017

LA ENTREVISTA



Entrevista a Malala Yousafzai, por Rosa Montero
Con la vista y el ánimo ya puestos en el fin de semana, nos encontramos con una entrevista arrebatadora mientras ojeamos una revista: Rosa Montero nos ofrece un retrato desgarrador de Malala Yousafzai a lo largo de dos páginas que se vuelven escasas a medida que nos sumergimos en las palabras de esta activista que con sólo 16 años desafió a los talibanes y a la muerte misma. Sus reflexiones, sus conclusiones, su visión de la vida y del mundo, a pesar de tener su raíz en el horror y la masacre, nos han llenado de esperanza y de fuerza. Esperamos que a vosotros os ocurra lo mismo.
Imaginen la situación: una realidad de violencia y abuso insoportables, un padre heroico y singular que señala el camino y una niña inteligentísima, consciente de su propia dignidad y con una gran capacidad de compasión. Las balas de los talibanes  no lograron ni matarla ni callarla y, aunque le robaron una buena parte de su infancia, la han catapultado a una visibilidad mundial. Malala, enardecida por haber sobrevivido y todavía muy joven, pese a su madurez, tiene ensueños grandiosos para el futuro de su pueblo, que quizá ella logre poner en marcha, porque esta pizca de mujer es poderosa. Tanto el padre como la hija tienen algo limpio, el corazón en la boca, una luz que encandila.
Pero la luz de Malala está llena de sombras, es una estrella oscura llena de dolor y de determinación. A los dieciséis años está dispuesta a sacrificar toda su vida por su proyecto. Una vida extremadamente adulta y anormal desde los diez años. 
¿No le agobian las expectativas que todos parecemos tener sobre usted?
No. Estoy entregada a la causa de la educación y creo que puedo dedicarle mi vida entera. Me enorgullezco de trabajar en pro de la educación de las niñas.
Usted ha pasado por una situación durísima, pero inmediatamente ha sacado un libro, que le obliga a estar de nuevo en primera línea. Eso es una elección. Y parece dura.
Es que esto ya es mi vida, no es sólo una parte de ella. No puedo abandonar. Cuando veo a la gente de Siria y de Paquistán que está sufriendo el terrorismo, no puedo dejar de pensar: “Malala, ¿por qué esperas a que otro se haga cargo?” Yo empecé mi lucha a los diez años.
Cuando llegaron los talibanes.
Los talibanes se levantaron y empezó el terrorismo. Había mucha gente en contra, pero tenían miedo, las amenazas eran muy grandes, así que hubo muy pocos que se atrevieron a hablar en voz alta en pro de sus derechos, y uno de ellos fue mi padre. Y yo seguí a mi padre.
El libro tiene una parte que es como un cuento de terror. Dice usted: “Tenía diez años cuando los talibanes llegaron a nuestro valle. Moniba [su mejor amiga] y yo habíamos estado leyendo los libros de Crepúsculo y nos pareció que los talibanes llegaron en la noche exactamente como vampiros”…
Si preguntas a los niños aquí de qué tienen miedo, te van a contestar que de un vampiro o de un monstruo, pero en nuestro país tenemos miedo a los humanos.
Es un sistema perverso y demencial; prohibieron la música, prohibieron cantar…
Nos prohibieron todo. No nos dejaban ni jugar a las peluqueras con las muñecas.
Luego los talibanes empezaron a matar. Primero a los policías y a los músicos, así que dejaron sus empleos y pusieron anuncios en los periódicos para que no les asesinaran…. Su propio padre, cuando le amenazaron, puso un anuncio que decía: “Matadme a mí pero no hagáis daño a los niños de mi escuela, que rezan todos los días al mismo Dios en el que vosotros creeis”.
Sí, y luego estaba la radio de los talibanes. Daban mensajes diciendo: “Felicitamos a Fulano, que se ha dejado crecer la barba y por eso va a entrar en el paraíso”… Y a las niñas que íbamos a clase nos insultaban todos los días y nos decían que iríamos al infierno.
En los últimos años ustedes estaban convencidos de que su padre iba a ser asesinado. ¿Cómo podían aguantar ese miedo todos los días?
En aquel entonces el miedo nos rodeaba. Fue todo tan duro. Queríamos hablar pero no sabíamos que nuestras palabras nos conducirían al cambio. No estábamos enterados del poder que encierra un lápiz, un libro. Sin embargo, se ha demostrado que los talibanes, que tenían fusiles y explosivos, eran más débiles que la gente con lápices y libros.
En el libro cuenta que hace poco, en un centro comercial en Abu Dhabi, sintió un repentino ataque de terror.
Cuando vi a la gente a mi alrededor, pensé que que me iban a disparar. Y luego me dije: “¿Y por qué te da miedo ahora? Ya le has visto la cara a la muerte, ya no debes tenerle miedo. Sigue adelante, que Dios y la gente te acompañan. Hay que morir alguna vez en la vida”.
Usted decía que su padre quería que fuera política, pero que usted quería ser doctora y que no le gustaba la política…. Ahora ha cambiado de opinión.
Amo a mi padre y él me inspira, lo cual no significa que siempre esté de acuerdo con él. Yo antes quería ser médico, pero luego pasó el tiempo y fui dándome cuenta de que el Gobierno no estaba haciendo nada, que su deber elemental era conceder derechos básicos al pueblo. Por eso pensé que quería ser política para conseguir un cambio grande en mi país. Para que un día Paquistán esté en paz. Y no sólo quiero ser política, sino líder también.
Líder social.
Sí, porque el pueblo en Paquistán está dividido, nunca he visto a alguien que sepa unir a la gente. Quiero hacer que toda esa gente se una, que Paquistán sea uno solo, ver la igualdad entre todos y la justicia.
¿Y cree que usted los puede unir?
Para lograr ese objetivo tengo que conseguir poder, y el verdadero poder consiste en la educación y el conocimiento. Además nos hace falta un escudo, que es la unidad del pueblo. Cuando nos apoyemos los unos a los otros, cuando nos eduquemos, cuando logremos ese poder, podremos con todo. Y entonces volveré a Paquistán.

sábado, 28 de octubre de 2017

RESUMEN DE ROMEO Y JULIETA

 Shakespeare nació el 26 de abril de 1564 y murió el 23 de abril de 1616.
Romeo y Julieta es una historia de amor entre dos jóvenes de 16 años. Son de familias enemigas en la ciudad de Verona.
Pertenecen a las familias de los Capuletos y los Montescos, que son las más poderosas de la ciudad pero están enfrentadas entre sí. Julieta celebra la fiesta de sus 16 años de edad y en ella conoce a Romeo. Se enamoran a primera vista. En ese momento no saben que sus familias son totalmente opuestas.
Se casan en secreto al día siguiente de conocerse en un alarde de completo romanticismo y pasión. Les une un sacerdote en una ceremonia religiosa.
Tras la boda secreta mantienen su vida separada. Mercutio, amigo de Romeo, se encuentra con Tebaldo, primo de Julieta que está furioso por la presencia de Romeo en la fiesta de máscaras celebrada en casa de los Capuletos la noche anterior.
Romeo rehusa batirse con Tebaldo. Mercucio se indigna por esta sumisión y saca la espada. Romeo trata de separar a los contendientes y en ese momento Tebaldo mata a Mercucio. Romeo lucha, mata a Tebaldo y huye.
El príncipe de Verona condena a Romeo al destierro. La noticia causa la desesperación de Romeo y de Julieta. Romeo parte hacia Mantua.
El padre de Julieta ignora que Julieta se ha casado con Romeo y concierta la boda de su hija con Paris, un matrimonio del que ya se había hablado antes de que Julieta conociese a Romeo. La boda se fija para dos días después.
El sacerdote busca un truco para volver a reunir a los esposos. Aconseja a Julieta que finja ante sus padres que acepta el matrimonio y le da un narcótico que la hará permanecer muerta durante dos días. Su familia llevará el cuerpo al cementerio y el sacerdote avisará a Romeo que la sacará del sepulcro. Julieta acepta el plan, toma el narcótico y es hallada muerta, por lo que en lugar de la boda se celebra un entierro.
La carta que había sido enviada a Romeo por el sacerdote no llega, Romeo recibe la noticia de la muerte de Julieta. Desesperado compra un veneno y se dirige a Verona con la intención de tomar el veneno junto a la tumba de Julieta. Cuando llega a la tumba se encuentra con Paris, lucha y lo mata. Romeo besa a Julieta, se toma el veneno y cae muerto. Julieta al ver a Romeo muerto toma también veneno y muere.

miércoles, 25 de octubre de 2017

CALIGRAFÍA PARA OCTAVOS Y DÉCIMOS AÑOS



VALORAMOS LAS APARIENCIAS
Un rey le contaba a un sabio  lo extraordinariamente buenos y generosos que eran sus súbditos. -Estás muy equivocado –le dijo el sabio-. La gente de tu reino actúa de acuerdo a las apariencias. Le dan muy poca importancia a los hechos, que son los que demuestran espíritus grandiosos.
Al oír esto, los cortesanos se pusieron bravos y le rogaron al rey que no hiciera caso a ese falso sabio. -Majestad, ellos dirán lo que quieran, pero en este mundo vil, todo funciona al revés: la persona más preciosa no vale nada, y la persona que no vale nada es la más preciosa. -Demuéstramelo –dijo el rey-. Si no lo haces, mandaré que te corten la cabeza por decir cosas falsas y descabelladas.
El sabio invitó al rey a que se disfrazara como una persona común y así dieran una vuelta por la ciudad. Llegaron al mercado y el sabio le insinuó al rey que pidiera un kilo de cerezas que habrían de servir para salvarle la vida a un enfermo muy grave. Fueron inútiles las súplicas del rey. El comerciante, cansado de discutir con el rey, lo botó del lugar y le dijo que si no se iba pronto, lo sacaría a palos. -Las cosas que tiene que oír uno en la vida –balbuceaba el comerciante-. ¿Acaso tengo cara de idiota? Estos mendigos miserables ya no saben qué inventar para engañar a uno.
El rey estaba a punto de revelar su identidad, cuando el sabio se lo llevó afuera. Caminaron un buen rato y llegaron a las orillas de un río que corría crecido con las aguas del deshielo. En un descuido, el sabio le dio un empujón al rey que cayó al agua. Empezó a gritar pidiendo ayuda, pero aunque se acercaron muchos curiosos atraídos por sus gritos, nadie hizo nada. Ya estaba a punto de ahogarse, cuando un mendigo, el más harapiento de la ciudad, se lanzó al agua y salvó al rey.
Entonces el sabio se acercó al rey que temblaba de frío y de indignación, y le dijo: -¿Viste cómo era cierto lo que yo te dije? Cuando tú, que eres la persona más valiosa del reino pediste un kilo de cerezas para salvar la vida de un enfermo, no obtuviste nada y hasta estuviste a punto de que te partieran la cabeza a golpes.
En cambio este mendigo, que supuestamente es la persona que menos vale en tu reino, ha expuesto su vida por ti y te ha salvado. No son las apariencias lo que cuentan, sino los hechos.