martes, 19 de noviembre de 2019

entrevista a Malala









Entrevista a Malala Yousafzai, por Rosa Montero





Con la vista y el ánimo ya puestos en el fin de semana, nos encontramos con una entrevista arrebatadora mientras ojeamos una revista: Rosa Montero nos ofrece un retrato desgarrador de Malala Yousafzai a lo largo de dos páginas que se vuelven escasas a medida que nos sumergimos en las palabras de esta activista que con sólo 16 años desafió a los talibanes y a la muerte misma. Sus reflexiones, sus conclusiones, su visión de la vida y del mundo, a pesar de tener su raíz en el horror y la masacre, nos han llenado de esperanza y de fuerza. Esperamos que a vosotros os ocurra lo mismo.
Imaginen la situación: una realidad de violencia y abuso insoportables, un padre heroico y singular que señala el camino y una niña inteligentísima, consciente de su propia dignidad y con una gran capacidad de compasión. Las balas de los talibanes  no lograron ni matarla ni callarla y, aunque le robaron una buena parte de su infancia, la han catapultado a una visibilidad mundial. Malala, enardecida por haber sobrevivido y todavía muy joven, pese a su madurez, tiene ensueños grandiosos para el futuro de su pueblo, que quizá ella logre poner en marcha, porque esta pizca de mujer es poderosa. Tanto el padre como la hija tienen algo limpio, el corazón en la boca, una luz que encandila.
Pero la luz de Malala está llena de sombras, es una estrella oscura llena de dolor y de determinación. A los dieciséis años está dispuesta a sacrificar toda su vida por su proyecto. Una vida extremadamente adulta y anormal desde los diez años. 
¿No le agobian las expectativas que todos parecemos tener sobre usted?
No. Estoy entregada a la causa de la educación y creo que puedo dedicarle mi vida entera. Me enorgullezco de trabajar en pro de la educación de las niñas.
Usted ha pasado por una situación durísima, pero inmediatamente ha sacado un libro, que le obliga a estar de nuevo en primera línea. Eso es una elección. Y parece dura.
Es que esto ya es mi vida, no es sólo una parte de ella. No puedo abandonar. Cuando veo a la gente de Siria y de Paquistán que está sufriendo el terrorismo, no puedo dejar de pensar: “Malala, ¿por qué esperas a que otro se haga cargo?” Yo empecé mi lucha a los diez años.
Cuando llegaron los talibanes.
Los talibanes se levantaron y empezó el terrorismo. Había mucha gente en contra, pero tenían miedo, las amenazas eran muy grandes, así que hubo muy pocos que se atrevieron a hablar en voz alta en pro de sus derechos, y uno de ellos fue mi padre. Y yo seguí a mi padre.
El libro tiene una parte que es como un cuento de terror. Dice usted: “Tenía diez años cuando los talibanes llegaron a nuestro valle. Moniba [su mejor amiga] y yo habíamos estado leyendo los libros de Crepúsculo y nos pareció que los talibanes llegaron en la noche exactamente como vampiros”…
Si preguntas a los niños aquí de qué tienen miedo, te van a contestar que de un vampiro o de un monstruo, pero en nuestro país tenemos miedo a los humanos.
Es un sistema perverso y demencial; prohibieron la música, prohibieron cantar…
Nos prohibieron todo. No nos dejaban ni jugar a las peluqueras con las muñecas.
Luego los talibanes empezaron a matar. Primero a los policías y a los músicos, así que dejaron sus empleos y pusieron anuncios en los periódicos para que no les asesinaran…. Su propio padre, cuando le amenazaron, puso un anuncio que decía: “Matadme a mí pero no hagáis daño a los niños de mi escuela, que rezan todos los días al mismo Dios en el que vosotros creeis”.
Sí, y luego estaba la radio de los talibanes. Daban mensajes diciendo: “Felicitamos a Fulano, que se ha dejado crecer la barba y por eso va a entrar en el paraíso”… Y a las niñas que íbamos a clase nos insultaban todos los días y nos decían que iríamos al infierno.
En los últimos años ustedes estaban convencidos de que su padre iba a ser asesinado. ¿Cómo podían aguantar ese miedo todos los días?
En aquel entonces el miedo nos rodeaba. Fue todo tan duro. Queríamos hablar pero no sabíamos que nuestras palabras nos conducirían al cambio. No estábamos enterados del poder que encierra un lápiz, un libro. Sin embargo, se ha demostrado que los talibanes, que tenían fusiles y explosivos, eran más débiles que la gente con lápices y libros.
En el libro cuenta que hace poco, en un centro comercial en Abu Dhabi, sintió un repentino ataque de terror.
Cuando vi a la gente a mi alrededor, pensé que que me iban a disparar. Y luego me dije: “¿Y por qué te da miedo ahora? Ya le has visto la cara a la muerte, ya no debes tenerle miedo. Sigue adelante, que Dios y la gente te acompañan. Hay que morir alguna vez en la vida”.
Usted decía que su padre quería que fuera política, pero que usted quería ser doctora y que no le gustaba la política…. Ahora ha cambiado de opinión.
Amo a mi padre y él me inspira, lo cual no significa que siempre esté de acuerdo con él. Yo antes quería ser médico, pero luego pasó el tiempo y fui dándome cuenta de que el Gobierno no estaba haciendo nada, que su deber elemental era conceder derechos básicos al pueblo. Por eso pensé que quería ser política para conseguir un cambio grande en mi país. Para que un día Paquistán esté en paz. Y no sólo quiero ser política, sino líder también.
Líder social.
Sí, porque el pueblo en Paquistán está dividido, nunca he visto a alguien que sepa unir a la gente. Quiero hacer que toda esa gente se una, que Paquistán sea uno solo, ver la igualdad entre todos y la justicia.
¿Y cree que usted los puede unir?

Para lograr ese objetivo tengo que conseguir poder, y el verdadero poder consiste en la educación y el conocimiento. Además nos hace falta un escudo, que es la unidad del pueblo. Cuando nos apoyemos los unos a los otros, cuando nos eduquemos, cuando logremos ese poder, podremos con todo. Y entonces volveré a Paquistán.ndo le amenazaron, puso un anuncio que decía: “Matadme a mí pero no hagáis daño a los niños de mi escuela, que rezan todos los días al mismo Dios en el que vosotros creeis”.
Sí, y luego estaba la radio de los talibanes. Daban mensajes diciendo: “Felicitamos a Fulano, que se ha dejado crecer la barba y por eso va a entrar en el paraíso”… Y a las niñas que íbamos a clase nos insultaban todos los días y nos decían que iríamos al infierno.
En los últimos años ustedes estaban convencidos de que su padre iba a ser asesinado. ¿Cómo podían aguantar ese miedo todos los días?
En aquel entonces el miedo nos rodeaba. Fue todo tan duro. Queríamos hablar pero no sabíamos que nuestras palabras nos conducirían al cambio. No estábamos enterados del poder que encierra un lápiz, un libro. Sin embargo, se ha demostrado que los talibanes, que tenían fusiles y explosivos, eran más débiles que la gente con lápices y libros.
En el libro cuenta que hace poco, en un centro comercial en Abu Dhabi, sintió un repentino ataque de terror.
Cuando vi a la gente a mi alrededor, pensé que que me iban a disparar. Y luego me dije: “¿Y por qué te da miedo ahora? Ya le has visto la cara a la muerte, ya no debes tenerle miedo. Sigue adelante, que Dios y la gente te acompañan. Hay que morir alguna vez en la vida”.
Usted decía que su padre quería que fuera política, pero que usted quería ser doctora y que no le gustaba la política…. Ahora ha cambiado de opinión.
Amo a mi padre y él me inspira, lo cual no significa que siempre esté de acuerdo con él. Yo antes quería ser médico, pero luego pasó el tiempo y fui dándome cuenta de que el Gobierno no estaba haciendo nada, que su deber elemental era conceder derechos básicos al pueblo. Por eso pensé que quería ser política para conseguir un cambio grande en mi país. Para que un día Paquistán esté en paz. Y no sólo quiero ser política, sino líder también.
Líder social.
Sí, porque el pueblo en Paquistán está dividido, nunca he visto a alguien que sepa unir a la gente. Quiero hacer que toda esa gente se una, que Paquistán sea uno solo, ver la igualdad entre todos y la justicia.
¿Y cree que usted los puede unir?
Para lograr ese objetivo tengo que conseguir poder, y el verdadero poder consiste en la educación y el conocimiento. Además nos hace falta un escudo, que es la unidad del pueblo. Cuando nos apoyemos los unos a los otros, cuando nos eduquemos, cuando logremos ese poder, podremos con todo. Y entonces volveré a Paquistán.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

ANUNCIO IMPORTANTE

PARA LOS ESTUDIANTES DE PRIMER AÑO DE BACHILLERATO. DEBEN HACER LA CALIGRAFÍA QUE ESTÁ PUBLICADA EN ESTE BLOG (HIMNO A LA PROVINCIA DEL CARCHI ) Y REALIZARLA PARA EL DÍA MIÉRCOLES 20 DE NOVIEMBRE.

TAREA DE RECUPERACIÓN SOBRE SIGNOS DE PUNTUACIÓN


A CONTINUACIÓN ENCONTRARÁN DOS TEXTOS, CADA UNO CON UN TEXTO CORTO Y 5 ORACIONES.  ESCOJA EL TEXTO UNO O DOS Y PROCEDA A COLOCAR TODAS LAS COMAS Y PUNTOS Y COMAS QUE FALTEN. PRESENTE SU TRABAJO IMPRESO Y CON SU NOMBRE PARA EL DÍA JUEVES 14 DE NOVIEMBRE. 


Texto N°1:
El niño que detesta la escuela el joven que maldice los estudios graves el Gobierno que los proscribe de sus cátedras y hasta los persigue en ocasiones el profesor que repite año tras año la misma cantilena suspirando con el alumno por la hora dichosa de las vacaciones que ha de emanciparlos a entrambos son después de la atonía del espíritu nacional el más elocuente testimonio contra un orden de cosas que sólo por excepción deja de inspirar tedio. Con ser tan miserables los recursos materiales consagrados a su subsistencia quizá todavía exceden al beneficio que produce.
·  La buena mujer en su casa es reina. Si pone en el marido los ojos descansa en su amor si los vuelve a los hijos alégrase con su virtud y si a sus criados halla en ellos bueno y fiel servicio y en la hacienda provecho y acrecentamiento». (De Fray Luis de León, en «La perfecta casada».
·  La lucha por la vida es áspera y continuada sin embargo debemos esforzarnos por sobrellevarla incluso con alegría.
·  La intranquilidad de ánimo la zozobra del espíritu la desazón todo eso nos hace presentir la mala conciencia.
·   Ya os he dicho bastante pensadlo. La puntuación correcta aclara el pensamiento la incorrecta lo enturbia
·  «Nacido en la pobreza criado en la lucha por la existencia más que mía de mi patria endurecido a todas las fatigas acometiendo todo lo que creía bueno y coronada la perseverancia por el éxito he recorrido todo lo que hay civilizado en la Tierra y toda la escala de los honores humanos en la modesta proporción de mi país y de mi tiempo he escrito algo bueno entre mucho indiferente y sin fortuna que nunca codicié porque era bagaje pesado para la incesante’ pugna espero una buena muerte corporal pues la que me vendrá en política es la que yo espero y no deseé mejor. .. «. (Del escritor suramericano Sarmiento.)



Texto N°2:
 Tengo un sobrino y vamos adelante que esto nada tiene de particular. Este tal sobrino es un mancebo que ha recibido una educación de las más escogidas que en este nuestro siglo se suelen dar es decir esto que sabe leer aunque no en todos los libros y escribir si bien no cosas dignas de ser leídas contar no es cosa mayor porque descuida el cuento de sus cuentas en sus acreedores que mejor que él se las saben llevar baila como discípulo de Veluci canta lo que basta para hacerse de rogar y no estar nunca en voz monta a caballo como un centauro y da gozo ver con qué soltura y desembarazo atropella por esas calles de Madrid a sus amigos y conocidos de ciencias y artes ignora lo suficiente para poder hablar de todo con maestría.
·  Anímese usted a escribir sobre cualquier asunto por ejemplo sobre los beneficios que reporta el conocimiento de la estilística.

·   «A pesar de esto tenían todos un aspecto algo extraño y sombrío aspecto que yo me expliqué cuando supe tras una hora de charla que todos ellos pertenecían a la secta calvinista». (De Pío Baraja, en «Los caminos del mundo».)

·   «Riego y Aviraneta afirmaron que no había tal que existía el contacto entre España y el resto de Europa que así se había podido dar en España antes que en otra nación europea unas Cortes como las de Cádiz … «. (De Pío Baroja, obra citada.)
·  «Pero aquella mañana a veinte metros mal contados de «la orilla donde ya no hacía pie el señor Souto sufrió un calambre sintió que los músculos de sus piernas se entorpecían se inmovilizaban… le acudió súbitamente la idea de la muerte dio unos chillidos manoteó en vano y tragó al hundirse un gran sorbo de agua». (De W. Fernández Flórez, en «Volvoreta».) 
  • Nacido en la pobreza criado en la lucha por la existencia más que mía de mi patria endurecido a todas las fatigas acometiendo todo lo que creía bueno y coronada la perseverancia por el éxito he recorrido todo lo que hay civilizado en la Tierra y toda la escala de los honores humanos en la modesta proporción de mi país y de mi tiempo he escrito algo bueno entre mucho indiferente y sin fortuna que nunca codicié porque era bagaje pesado para la incesante’ pugna espero una buena muerte corporal pues la que me vendrá en política es la que yo espero y no deseé mejor. .. «. (Del escritor suramericano Sarmiento.)