martes, 13 de junio de 2017

POEMAS




SENSACIONES
Autor: Stalin Salazar

Quisiera ser el sol
para calentarte en las mañanas,
sentir lo que es verdadero amor
y tenerte junto a mí… muy cercana.

Quisiera sentir lo que percibe tu tacto,
tenerte junto a mí, de frente;
besarte y contigo tener contacto
para decirte que mi corazón no miente.

Quisiera ser el viento
para sentir la suavidad de tus labios,
no ser un triste lamento,
pero en el amor ser un verdadero sabio.

Quisiera ser quien conquiste tu vida,
y como un bravo príncipe azul
llegar a la torre más alta, a la cima,
y rescatarte de toda ingratitud.



lunes, 22 de mayo de 2017

El abeto inconforme



EL ABETO INCONFORME
Había un abeto, joven y elegante, que vivía infeliz en el bosque. Los niños pensaban que era muy bello y les encantaba jugar con él, pero el abeto sólo pensaba en crecer rápido; quería ser un árbol grande para que lo convirtieran en el mástil de un barco y así recorrer el mundo y visitar muchos países. Después, si se cansaba, le gustaría ser un gigantesco árbol de navidad que lleno de colorido y luces, colocarían en una plaza grandiosa para que todo el mundo lo admirara.
Siempre insatisfecho, era incapaz de escuchar las canciones de los pájaros y no lograba disfrutar con las caricias de la brisa, del sol y de la lluvia. Sólo deseaba que lo cortaran y se lo llevaran, para así huir de esa monotonía., ¡Cómo sufría el infeliz cuando veía que se llevaban a otros árboles del bosque, sin duda menos hermosos y esbeltos que él!
Por fin, un día, llegó un hombre con un hacha, se fijó en él, asintió con la cabeza, lo cortó y se lo llevó a su casa. Era navidad y allí lo adornaron con luces y bambalinas, y él se moría de las ganas de que anocheciera para relucir, y luego que fuera de día para que los niños vinieran a recoger sus regalos... Cuando estaba ya fastidiadísimo de esa monotonía de días iguales donde ya nadie alababa su belleza, sintió que un día lo desnudaban de todos los adornos y su corazón empezó a latir de la emoción porque pensaba que lo iban a llevar a conocer otros lugares.
Para su tristeza y decepción, lo retiraron de la casa y lo llevaron a un desván. Le costó mucho aceptar que lo habían abandonado y lloraba desconsoladamente de rabia. Unos ratones intentaron consolarlo, le propusieron ser sus amigos y le invitaron a jugar y a divertirse, pero el abeto infeliz pensaba que él había nacido para algo mucho más importante que jugar con unos pobres ratones y vivía en solitario su desencanto.
Cuando por fin, alguien entró a buscarlo, pensó que lo iban a plantar de nuevo o que lo llevarían a recorrer el mundo, pero lo picaron en pedazos e hicieron con él leña. “Se acabó, se acabó –pudo quejarse antes de morir- ¡Si me hubiera alegrado cuando aún podía!”                                                 (Cuento de Christian Andersen)

miércoles, 26 de abril de 2017

Instantes




 Instantes
Jorge Luis Borges
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto,
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido;
de hecho, tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares a donde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas
que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría;
pero, si pudiera volver atrás,
trataría de tener sólo buenos momentos.
Por si no lo saben,
de eso está hecha la vida,
sólo de momentos,
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos
que nunca iban a ninguna parte
sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas.
Si pudiera volver a vivir,
comenzaría a andar descalzo a principio de la primavera
y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero, ya ven, tengo 85 años
y sé que estoy muriendo.

sábado, 8 de abril de 2017

El cuento de la solidaridad



EL CUENTO DE LA SOLIDARIDAD
 -¿Puedes decirme cuánto pesa un copo de nieve? –le preguntó un colibrí a una paloma. -Nada –fue la respuesta. -Si eso es lo que piensas, que no pesa nada, te voy a contar una historia: El otro día me posé en la rama de un pino, cerca de su tronco. Hacía frío y comenzó a nevar mansamente. No era una de esas ventiscas terribles que azotan los árboles y los retuercen dolorosamente. Nevaba como un sueño, sin violencia, sin heridas. Como no tenía nada que hacer, empecé a contar los copos que caían sobre la rama. Había contado exactamente 3.741.902 copos, cuando cayó el siguiente -sin peso alguno, como tú dices- y quebró la rama. Dicho esto, el colibrí levantó el vuelo.
La paloma, una autoridad en la materia desde tiempos de Noé, se puso a reflexionar y, pasados unos minutos, se dijo: “Quizás tan sólo sea necesaria la colaboración de una persona más para que la solidaridad se abra camino en el mundo” (Kurt Kauter). ¿Cuántos cuadros hay en El Louvre, El Prado, el Vaticano..., o en cualquiera de los millones de museos que hay en el mundo? ¿Cuántas pinceladas tendrá el cuadro más pequeño de todos los que tiene uno de esos museos? ¿Y el cuadro más grande? ¿Y todos los cuadros de una sala? ¿Y todos los cuadros de todas las salas? ¿Y todos los cuadros de todos los museos del mundo? ¿Miles de millones? ¿Trillones? Por lo general, las obras importantes, las obras de mucho valor, están hechas a base de cientos y miles de detalles, puestos uno al lado del otro, tenazmente, pacientemente, minuto a minuto, hora a hora, año tras año.
Millones y millones de gotas de agua se juntan para formar la incomprensible fortaleza del océano. Millones y millones de letras se entrelazan para formar las grandes obras literarias. Tú solo no vas a componer el mundo, pero empieza cambiando tú, brinda el aporte que te toca. Haz lo que debes hacer, trabaja con ilusión y cumple con tu deber aunque no veas los resultados. Sé responsable y amable aunque los demás no lo sean.

domingo, 5 de marzo de 2017

ADIVINANZAS

Como la piedra son duros;
para el perro un buen manjar
y sin ellos no podrías
ni saltar ni caminar.
¿Qué son?



Nunca me quito la ropa
pero me pongo un disfraz
sobre mi vestido verde
al llegar la Navidad.
¿Qué será?


Co mi cara roja
mi ojo negro
y mi vestido verde
el campo alegro.
 ¿Qué será?


Es santa y no bautizada
y trae consigo el día,
es muy gorda y colorada
y tiene la sangre fría.
 ¿Qué será?


Dos hermanas muy unidas
que caminan a un compás
con las piernas por delante
y los ojos para atrás.
  ¿Qué será?

lunes, 13 de febrero de 2017

LA GAVIOTA Y EL PESCADOR




LA GAVIOTA Y EL PESCADOR

                                  
Una gaviota amaneció volando muy alto sobre el mar. Allá abajo divisó, haciendo espumas entre tanto azul, la barca de un pescador. -¡Ah, si yo tuviera una red como la de ese hombre –se dijo la gaviota- no tendría por qué resignarme a agarrar un solo pez tras varios intentos de picada en el agua!  A su vez, el pescador, embelesado con el vuelo de la gaviota, se decía: -Si tuviera el privilegio de ver desde lo alto lo que puedo pescar, no me aventuraría tanto en aguas profundas y ni siquiera me alejaría de la costa en la madrugada, cuando todo pescador es ciego y su oído anda extraviado en la inmensidad.
REFLEXIÓN
Muchas personas gastan su vida sin atreverse a ser ellos mismos, sin plantearse cómo en realidad quieren ser o cuál es su misión en la vida. Viven desgarrados por el afán de imitar a otros, por el deseo de parecerse o ser como alguien a quien envidian o admiran. Educar es ayudar a cada alumno a ser lo que está llamado a ser. A quererse, aceptarse y potenciar todos sus talentos y posibilidades, sabiendo que él es único e irrepetible. Vivir es construirse. La vida exige una lucha tenaz por llegar a ser uno mismo. Sólo ayudarás a otros a ser, si tú te esfuerzas por serlo, si vives comprometido en tu permanente crecimiento interior. Para ayudar a otros a ser auténticos y buenos, tú tienes que esforzarte día a día por ser cada vez mejor. Sólo es posible respetar y querer a los demás si uno empieza respetándose y queriéndose a sí mismo, lo que implica aceptarse y valorarse por lo que uno es, y no por lo que aparenta ser, ni por lo que tiene o dice tener. Recuerda y vive intensamente el poema Yo soy yo de Virginia Satir:
En todo el mundo, no hay nadie exactamente como yo. Hay personas que tienen algunas partes en que se parecen a mí, pero nadie es idéntico a mí. Por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elegí. Todo lo mío me pertenece –cuerpo, incluyendo todo lo que éste hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes que perciben; mis sentimientos, cualesquiera que estos puedan ser coraje, alegría, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que salgan de ella, agradables, dulces o bruscas, justas o injustas; mi voz, fuerte o suave; y todos mis actos, sean estos para otros o para mí misma. Me pertenecen mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Me pertenecen todos mis triunfos y éxitos, todos mis fracasos y errores. Porque todo lo mío me pertenece, puedo llegar a familiarizarme íntimamente conmigo misma. Y al hacer esto puedo amarme y aceptarme, y aceptar todas las partes de mi cuerpo. Entonces puedo hacer posible que todo lo que me pertenece trabaje para lograr lo mejor para mí. Sé que hay aspectos de mí misma que me confunden, y otros que no conozco. Pero mientras me conozca y me ame, puedo buscar valerosamente y con esperanza la solución a mis confusiones y la forma de conocerme más. La forma como luzca, como suene para los demás, lo que diga o haga, lo que piense y sienta en un momento determinado soy yo. Esto es auténtico y representa dónde estoy en este momento.